Es la propuesta de proyecto de un edificio para la formación de seminaristas.
Se pretende una reinvención de estos lugares, cuna de nuevos sacerdotes adaptados a las circunstancias actuales, que se aleje del concepto de retiro espiritual rodeado de secretismo que regía estos centros, para tornar a espacios urbanos que invitan al seminarista a reconsiderar la vida cotidiana y facilitar la simbiosis entre lo simbólico y lo espiritual.
El diseño surge como metáfora de un ser omnipresente capaz de obrar milagros allá donde alguien rece una plegaria. De esta forma, el diálogo entre lo que se sugiere y el resultado final es tranquilo, una conversación entre iguales esperada desde hace tiempo.
Un centro espiritual que normalice el sentido espiritual implícito en el ser humano.